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Algo menos mas de media entrada se registró en el coso de Santa Margarita en una tarde en la que la terna consiguió sobreponerse a las dificultades de una corrida de Román Sorando, de comportamiento desigual y con varios ejemplares faltos de raza, fuerza y transmisión.
El festejo tuvo como principales protagonistas a David de Miranda, Víctor Hernández y Emilio de Justo, que terminaron saliendo a hombros tras una tarde en la que el oficio, la capacidad y la disposición de los toreros se impusieron a las condiciones del ganado.
El primero de la tarde, “Incomunicado”, de 514 kilos, fue un buen toro, aplaudido en el arrastre. Emilio de Justo protagonizó una faena completa y firme por ambos pitones, aprovechando las condiciones del animal y mostrando seguridad durante toda la lidia. Su actuación fue premiada con una oreja.
En segundo lugar salió “Cornupeto”, de 488 kilos, un ejemplar deslucido y falto de raza. David de Miranda tuvo que recurrir a la técnica para construir una faena que fue ganando intensidad en el toreo de cercanías. Su capacidad para sobreponerse a las dificultades del toro encontró recompensa con dos orejas.
El tercero, “Cosabello”, de 526 kilos, protagonizó uno de los momentos más destacados de la tarde. Huidizo de salida, Víctor Hernández consiguió encelarlo y someterlo para construir una faena de capacidad, arte y poderío. El diestro logró imponerse a las condiciones del animal y el público reconoció su actuación con dos orejas.
De nuevo Emilio de Justo se enfrentó a un “Cornupeto”, de 488 kilos, esta vez un toro desrazado y reservón, que además cabeceaba y perdía las manos cuando el torero intentaba bajar la muleta. El diestro corrigió las dificultades del ejemplar y, a base de oficio y firmeza, consiguió sacar adelante una faena que fue recompensada con una oreja.
El quinto, “Ostentoso”, de 490 kilos, apenas ofreció opciones a David de Miranda. El animal se mostró insulso y desrazado, sin transmisión suficiente para permitir el lucimiento. El torero lo intentó sin encontrar respuesta y la faena terminó alargándose más de lo necesario. Fue despedido con una ovación.
Cerró plaza “Merengue”, de 531 kilos, un toro que presentó dificultades y acusó falta de fuerza. Víctor Hernández volvió a demostrar su capacidad para sacar partido de un animal complicado. El diestro consiguió meterlo en la muleta y armar una buena faena, manteniendo la disposición hasta el final. Su actuación fue premiada con una oreja.
La corrida de Román Sorando dejó como principal protagonista la capacidad de los toreros para resolver las dificultades de un encierro desigual. David de Miranda y Víctor Hernández fueron los grandes triunfadores, mientras que Emilio de Justo también dejó constancia de su oficio y firmeza.
El resultado artístico, según el desarrollo de la crónica, fue de ocho orejas, con dos para Emilio de Justo, dos para David de Miranda y tres para Víctor Hernández, por lo que convendría revisar el dato de trofeos antes de publicar definitivamente la crónica.
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