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El Pabellón Julián Jiménez vivió una auténtica tarde de baloncesto con el enfrentamiento de la Liga Nacional Masculina entre el Linaqua CB Linares y el Unicaja Málaga. La afición linarense respondió con un gran ambiente en las gradas y animó sin descanso a los suyos en un encuentro vibrante, cargado de intensidad y emoción, que necesitó dos prórrogas para decidirse. Finalmente, la victoria cayó del lado malagueño por 86-90, después de que los locales protagonizaran una remontada espectacular que estuvo muy cerca de culminar en triunfo.
El equipo dirigido por Luis Molina demostró carácter, compromiso y una enorme capacidad de lucha frente a un rival de gran nivel. Pese a la derrota, los jugadores del Linaqua dejaron una imagen extraordinaria, peleando hasta el último instante y haciendo disfrutar a una afición que nunca dejó de creer en sus posibilidades.
El encuentro comenzó con ambos conjuntos dispuestos a imponer su ritmo. Durante el primer cuarto, el Linaqua CB Linares plantó cara al Unicaja Málaga en un periodo muy disputado, con defensas intensas y ataques trabajados. Sin embargo, los visitantes consiguieron cerrar los primeros diez minutos con una ventaja de seis puntos (12-18).
En el segundo cuarto, los hombres de Luis Molina continuaron compitiendo con intensidad, intentando reducir las diferencias y evitar que el conjunto malagueño se escapara en el marcador. El Unicaja aprovechó sus oportunidades para mantener el control del encuentro y llegó al descanso con un resultado de 27-35, ocho puntos de ventaja que dejaban todo abierto para la segunda mitad.
La afición local seguía empujando a su equipo, convencida de que todavía había tiempo para cambiar el rumbo de un partido que estaba ofreciendo un gran espectáculo.
Tras el descanso, el conjunto linarense volvió a la pista con la intención de apretar el encuentro. Los jugadores de Luis Molina aumentaron sus esfuerzos defensivos y buscaron nuevas soluciones en ataque para acercarse a un Unicaja que intentaba conservar su ventaja.
Los locales no dejaron de luchar, aunque los malagueños supieron aprovechar sus momentos para mantener la distancia. El Linaqua necesitaba una reacción importante en el último cuarto para seguir aspirando a la victoria, y fue entonces cuando apareció la mejor versión del equipo.
El último cuarto se convirtió en una auténtica demostración de carácter por parte del Linaqua CB Linares. Con el apoyo constante de su afición, los locales comenzaron a recortar diferencias y a poner en dificultades a un Unicaja que veía cómo su ventaja se reducía.
En ese momento emergió la figura de Alberto Cañete, que asumió la responsabilidad ofensiva y lideró la reacción linarense. Sus puntos, su determinación y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos permitieron al equipo mantener viva la esperanza de una remontada que parecía cada vez más posible.
La intensidad defensiva, el esfuerzo colectivo y la energía de los jugadores que saltaban desde el banquillo fueron fundamentales para cambiar la dinámica del encuentro. El público respondió con más fuerza que nunca, convirtiendo el pabellón en un auténtico hervidero de pasión.
El Linaqua consiguió igualar el marcador a 73 puntos y forzó una primera prórroga que desató la euforia entre los aficionados.
Los cinco minutos adicionales arrancaron con máxima tensión. El Linaqua aprovechó el impulso de la remontada y consiguió ponerse por delante, haciendo creer todavía más a sus seguidores en la posibilidad de lograr una victoria de enorme mérito.
El Unicaja reaccionó y volvió a apretar el marcador, llevando el encuentro a unos instantes finales de máxima incertidumbre.
Fue entonces cuando Alberto Cañete volvió a demostrar su enorme personalidad. El jugador linarense anotó un triple decisivo que devolvió la igualdad al marcador y permitió al Linaqua CB Linares forzar una segunda prórroga.
La acción provocó la explosión de alegría en las gradas y confirmó que el conjunto de Luis Molina estaba dispuesto a luchar hasta el final.
También merecen una mención especial Juan Antonio Reyes, Martín Ramírez y José Mesbeiler, que aportaron su esfuerzo y calidad a un equipo que estaba llevando al Unicaja al límite.
El segundo tiempo extra comenzó con ambos equipos acusando el enorme desgaste físico acumulado. Después de un encuentro tan exigente, cada posesión adquirió una importancia decisiva.
El Linaqua continuó luchando y buscando opciones para ponerse por delante, mientras el Unicaja intentaba aprovechar su experiencia para controlar los minutos finales. El conjunto linarense todavía encontró fuerzas para recortar distancias y mantener la emoción, pero el cansancio empezó a pasar factura.
Los malagueños consiguieron abrir una pequeña brecha en el marcador y, pese a los últimos intentos de los locales, terminaron asegurándose la victoria por 86-90.
El pitido final dejó una profunda decepción entre los jugadores y aficionados del Linaqua, conscientes de que el triunfo había estado muy cerca. Sin embargo, también quedó el orgullo de haber presenciado un partido extraordinario, en el que el equipo lo dio todo sobre la pista.
El jugador del Linaqua CB Linares Alberto Cañete firmó una actuación sobresaliente, con 33 puntos y 29 de valoración en 44 minutos de juego. Su capacidad anotadora y su protagonismo en los momentos de máxima presión fueron determinantes para mantener a los linarenses con opciones hasta el final.
Su triple en la primera prórroga, que permitió forzar el segundo tiempo extra, fue una de las acciones más destacadas de la tarde.
Más allá de las cifras individuales, el encuentro dejó patente el compromiso de toda la plantilla, el trabajo de Luis Molina y la importancia del apoyo de una afición que acompañó al equipo durante los momentos más difíciles.
El Linaqua CB Linares se quedó sin el premio de la victoria, pero demostró que tiene argumentos para competir frente a rivales de gran nivel. La remontada y las dos prórrogas reflejan el espíritu de lucha de un conjunto que nunca bajó los brazos.
Según los datos facilitados, el equipo linarense ocupa la sexta posición de la clasificación, con cinco puntos, una victoria y tres derrotas.
Ahora toca pasar página, continuar trabajando y preparar el siguiente compromiso liguero con la ilusión de volver a sumar una victoria.
El Linaqua CB Linares volverá a competir el próximo 7 de noviembre, a las 17:30 horas, en el Pabellón Julián Jiménez, donde recibirá al conjunto malagueño del CB Salliver Fuengirola.
Los jugadores de Luis Molina buscarán aprovechar el apoyo de su afición para conseguir un triunfo importante y sumar puntos en la clasificación.
El encuentro ante el Unicaja dejó una derrota dolorosa, pero también una demostración de carácter, entrega y compromiso. El Linaqua estuvo a punto de culminar una remontada memorable y ahora quiere convertir esas buenas sensaciones en una victoria.
El equipo ya ha demostrado que tiene corazón y espíritu de lucha. El próximo reto será volver a levantarse, competir al máximo y brindar a su afición la alegría de un triunfo en casa.
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