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Hay derrotas que dejan un sabor amargo y otras que, pese a no sumar en la clasificación, sirven para demostrar de qué está hecho un equipo. El estreno del Linaqua CB Linares en la Liga Nacional Masculina pertenece a este segundo grupo.
El conjunto linarense regresó de Málaga sin la recompensa de la victoria, pero con la sensación de haber presentado sus credenciales en una categoría en la que cada partido exigirá el máximo. El marcador final, 63-60 para Málaga Básquet, habla de un encuentro tremendamente igualado que pudo caer de cualquier lado y que se decidió en los últimos instantes.
El equipo de Luis Molina compitió, sufrió, reaccionó cuando peor lo tenía y llegó a acariciar la prórroga. Le faltó únicamente transformar en los últimos segundos todo el trabajo realizado durante los cuarenta minutos.
Un comienzo para creer
El Linaqua CB Linares no necesitó demasiados minutos para demostrar que su llegada a la Liga Nacional no iba a ser testimonial.
Desde el salto inicial, los jugadores linarenses salieron a la pista con intensidad y personalidad. La defensa permitió al equipo encontrar confianza y, en ataque, los visitantes fueron capaces de aprovechar sus oportunidades para tomar las primeras ventajas.
El 11-18 con el que terminó el primer cuarto suponía una primera declaración de intenciones. Siete puntos de diferencia en una pista complicada y ante un rival que sabía que tenía que reaccionar.
Y el Málaga Básquet reaccionó.
El segundo periodo fue mucho más equilibrado. Los locales empezaron a encontrar mejores soluciones, mientras que el Linaqua CB Linares tuvo que trabajar cada posesión para conservar su ventaja.
Los de Luis Molina llegaron al descanso con un 30-35, cinco puntos arriba y con la sensación de que el partido estaba exactamente donde querían: igualado, abierto y pendiente de pequeños detalles.
El partido cambia después del descanso
La segunda mitad presentó un escenario diferente.
El Málaga Básquet incrementó su presión y comenzó a poner en dificultades al conjunto linarense. Los locales fueron recortando progresivamente la distancia hasta convertir la ventaja visitante en un duelo prácticamente de tú a tú.
El Linaqua CB Linares intentaba mantenerse firme, pero algunos errores permitieron que el equipo malagueño tomara el control del marcador.
El 42-40 suponía un punto de inflexión.
Por primera vez en el partido, los locales mandaban en el marcador y obligaban a los linarenses a remar contracorriente.
El tercer cuarto terminaría con 49-45, dejando diez minutos por delante y una certeza: todo estaba por decidir.
Diez minutos para no rendirse
El último periodo comenzó con el Málaga Básquet intentando sentenciar el encuentro y con el Linaqua CB Linares buscando una reacción que le permitiera mantenerse con vida.
Durante algunos minutos, el conjunto local consiguió controlar la situación y ampliar su ventaja.
El marcador llegó a reflejar un 61-51 a falta de cuatro minutos.
Diez puntos.
Parecía que el partido podía escaparse definitivamente.
Pero el Linaqua CB Linares no bajó los brazos.
Luis Molina pidió tiempo muerto y, a partir de ese momento, el equipo recuperó la intensidad que había mostrado durante buena parte del encuentro. Cada defensa, cada rebote y cada ataque empezaron a tener un valor enorme.
Los linarenses comenzaron a recortar.
Primero cinco puntos.
Después cuatro.
Y finalmente tres.
El 61-56 devolvía la esperanza al banquillo visitante.
El carácter aparece cuando más se necesita
A falta de dos minutos, el marcador señalaba 61-58.
El Linaqua CB Linares ya no tenía margen de error, pero tampoco tenía intención de rendirse.
Una falta sobre Alberto Cañete llevó al base linarense a la línea de tiros libres. Cañete asumió la responsabilidad en uno de los momentos más delicados de la tarde y convirtió sus lanzamientos para colocar el marcador en un espectacular 61-60.
Quedaba aproximadamente un minuto.
Un solo punto separaba a ambos equipos.
El pabellón malagueño apretaba. Los jugadores linarenses defendían cada posesión como si fuera la última y el partido entraba en ese territorio en el que cualquier pequeño detalle puede decidir una victoria.
El Málaga Básquet consiguió volver a situarse tres puntos arriba después de una acción en la que el Linaqua CB Linares perdió dos balones consecutivos, una circunstancia que terminó siendo decisiva.
Pero todavía quedaba una última oportunidad.
Cinco segundos que pudieron cambiarlo todo
Con apenas cinco segundos en el reloj, el Linaqua CB Linares tuvo en sus manos la posibilidad de enviar el partido a la prórroga.
El balón llegó a Alberto Cañete.
El base linarense asumió nuevamente la responsabilidad y buscó desde el perímetro el lanzamiento que podía cambiar la historia del encuentro.
El triple no entró.
Durante unos instantes, el silencio del lanzamiento dio paso a la celebración del conjunto local.
El Málaga Básquet se quedaba con la victoria por 63-60.
Tres puntos de diferencia después de cuarenta minutos de máxima igualdad.
Mucho más que una derrota
El Linaqua CB Linares abandona Málaga con una derrota, pero también con argumentos suficientes para mirar con optimismo hacia las próximas jornadas.
El equipo demostró que puede jugar de tú a tú ante rivales de la categoría, que tiene capacidad para competir lejos de casa y, sobre todo, que posee un carácter que puede resultar fundamental a lo largo de la temporada.
La reacción protagonizada en el último cuarto, cuando el marcador llegó a situarse diez puntos abajo, es posiblemente uno de los aspectos más positivos que deja este primer partido.
El equipo no se descompuso.
Siguió trabajando.
Siguió creyendo.
Y estuvo a un lanzamiento de llevar el partido a la prórroga.
Cañete y Mesbeiler, al frente del ataque
En el apartado individual, Alberto Cañete y José María Mesbeiler fueron los jugadores linarenses más destacados.
Cañete disputó 30 minutos y aportó 13 puntos, además de asumir la responsabilidad en los instantes decisivos del encuentro.
Mesbeiler, por su parte, estuvo 26 minutos sobre la pista, firmando 14 puntos y 10 de valoración.
Dos actuaciones que ayudaron al equipo a mantenerse con opciones hasta el final, aunque la victoria terminó escapándose por detalles.
Ahora toca responder en casa
El calendario ofrece ahora al Linaqua CB Linares la oportunidad de convertir las buenas sensaciones en su primer triunfo de la temporada.
El próximo sábado 10 de febrero, a partir de las 17:30 horas, el conjunto linarense recibirá en el Pabellón Andalucía al CB El Palo Basket4life.
Será mucho más que el primer partido como local.
Será la oportunidad de demostrar ante su afición que lo ocurrido en Málaga no fue casualidad y que este Linaqua CB Linares está dispuesto a competir hasta el último balón durante toda la temporada.
La primera victoria todavía se resiste, pero el equipo ya ha enviado un mensaje al resto de la categoría.
En Linares hay un equipo que sabe competir, que sabe sufrir y, sobre todo, que no está dispuesto a darse por vencido.
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